miércoles, 9 de junio de 2010

"MUCHAS ESPECIES. UN PLANETA. UN FUTURO", de Morgana Sara

"LLoran los cerros. En las noches se pueden ver a los hermanos indígenas oír llorar a los cerros y montañas, allí donde la vida es sencilla, pero a la vez muy dura, donde los árboles deciden crecer en cualquier punto; lloran nuestros hermanos indígenas" (Del libro: El espíritu inocente de la madre tierra, Symngia Queiros)

Pronto ya no veremos las huellas de la pantera negra y del tigre, ya no perfumarán las orquídeas, ni se reflejará en las aguas manantiales el astro rey sol. Ahora nuestro mundo está organizado en torno a los mercados y al lucro, nuestro “desarrollo” hace caso omiso de los límites ecológicos; y nosotros, inquilinos e hijos de la madre tierra vivimos totalmente aislados de esta, olvidando que es ella la que nos nutre y protege cada día.

Como seres humanos deberíamos considerarnos dichosos de pertenecer a una familia profundamente unida tan grande y rica en biodiversidad, solo con percatarnos de esto bastaría para que en conciencia podamos disfrutar de todos los dones que la naturaleza nos brinda incondicionalemte. Por eso es que nos sentimos en casa en cualquier parte donde encontremos rocas, árboles, lagos, montañas y atardeceres con olor a tierra.

Para fomentar la sensibilización mundial y la concientización, las Naciones Unidas utilizan como vehiculo estimulante el Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado cada año el 5 de junio, para promover la atención y acción política al respecto. Esta es la 38ava versión y el lema seleccionado para este año es: "MUCHAS ESPECIES. UN PLANETA. UN FUTURO"; Somos uno entre los 15 millones de especies que, como los científicos dicen, habitamos este planeta. Pero, a su vez, los humanos, estamos entre las únicas especies cuyas poblaciones están creciendo, mientras la mayoría de animales y plantas se reducen y convierten en raras. Irremediablemente estamos perdiendo la base de nuestra propia sobrevivencia, porque es precisamente la variedad de vida de nuestro planeta, la biodiversidad, la que nos prevee de alimento, medicamento, vestimenta y mucho màs.

Por esta razón, las Naciones Unidas ha declarado el 2010 como el Año Internacional de la Diversidad Biológica. Esta es una oportunidad para hacer énfasis de la importancia de la biodiversidad para el bienestar humano, reflexionar sobre nuestros logros para salvaguardarla y fomentar el redoblo de nuestros esfuerzos para reducir la tasa de desaparición de la Diversidad Biológica.

Cuando una sola especie es tomada fuera de la complicada cadena de vida, los resultados son catastróficos ..... Estamos compartiendo todas y todos el mismo destino…

morgana.

Bagua: un año después y la ley de consulta


Por: Guillermo Bermejo Rojas.

Sin duda lo sucedido en la Curva del Diablo es el episodio más doloroso que el Perú ha vivido durante el nefasto gobierno aprista. Un levantamiento que exigía que el Congreso de la República trabaje y legisle a favor de las comunidades originarias y el bienestar de las mayorías, que exigía que el Ejecutivo renuncie a su terca disposición de ser vocero y promotor de las trasnacionales y el imperialismo, pero sobre todo una protesta que fue ganando las simpatías nacionales e internacionales con cada pedazo de carretera o puerto que iban tomando nuestros hermanos de la selva.

Tomas de carreteras, además, que hasta los transportistas entendían: aceptaron los horarios de pase que los manifestantes pusieron, y hasta se vio la solidaridad de los citadinos mestizos que preferían el desabastecimiento , o pagar más por los productos que no llegaban a tiempo , como también llevar víveres a los levantados para sus ollas comunes .

Sonó la palabra insurgencia por todos lados. Más y más comunidades se fueron sumando, entendiendo que estas leyes que pretendían a favor de la aplicación del Tratado de Libre Comercio con los EEUU eran claramente para dejar la selva amazónica en manos de los que están destruyendo el planeta, y al ser humano por consecuencia.

Luego pasó lo que todos vimos. El Congreso renunció al debate y solución de este conflicto y el Ejecutivo le dio la salida que le corresponde como administrador de los intereses de la oligarquía y su amo, el imperialismo: la salida de la violencia. Comenzamos a contar muertos, heridos, desaparecidos, golpeados, cantidades industriales de gas lacrimógeno sobre los pueblos, mujeres y niños aterrorizados, periodistas maltratados y amenazados por los policías.

Ofende tanto haber escuchado el lado racista de este conflicto. Ciudadanos de segunda categoría fue lo más lastimoso que puede escuchar justamente la población que siente que desde algunos lugares de Lima se decide como rematar el resto del país para beneficio de extranjeros y unos cuantos mafiosos locales. Salvajes o terroristas fue lo más común leer en los diarios comprados por el gobierno, coincidiendo con lo que los gringos enseñan sobre nuestros pueblos originarios para crear una opinión pública que crea en la necesidad de que la amazonía se internacionalice para su debida explotación y cuidado, que no es otra cosa que el robo de la reserva natural más rica sobre la faz de la tierra.

Hoy, un año después, hemos leído el informe que el gobierno a través de una supuesta comisión de la verdad ha concluido: el Estado no tiene la culpa, ni un Ministro siquiera, tampoco la Policía , que más bien fue premiada por su bestialidad. Aquí la culpa según García y sus acólitos es de los curas rojos, ongs, agitadores profesionales, congresistas convenidos, radios irresponsables, de las comunidades nativas ignorantes que no entendieron las leyes; y tenía que ser también culpable la angurria electoral de algunos líderes, entre otras estupideces que sin sentido ni vergüenza pronuncia quien no debe quedarse un minuto más en el gobierno.

El gobierno luego de la matanza inició la cacería de los dirigentes, decretó estado de emergencia y suspensión de los derechos ciudadanos de quienes en los hechos los tienen muy reducidos, prosiguió con su lógica de dividir a las comunidades y cerro la radio la Voz de Bagua. Recién ahí se propuso iniciar una interminable mesa de diálogo, que mas bien fue una mecedora.

Y es aquí donde quiero poner la nota de amargura si se quiere. Desde el campo popular se cometió el error de mitificar la lucha indígena. Cada cosa que propusieran los dirigentes de los hermanos de la selva era correcta, y decir lo contrario era ser un occidental y no entender a las comunidades. Se aceptó como verdad que los hermanos están exentos de aceptar los medios capitalistas de producción y se quiso uniformizar a todas las comunidades con el concepto de que ninguna comunidad originaria aceptaba la venta de territorios o la entrada de empresas para la exploración y explotación de los recursos. O que también los hermanos de la selva son ancestralmente invencibles en su territorio. O que casi todas las comunidades vivían como no contactados .Y eso, en casi todos los argumentos, es falso.

En la selva, empresas de extracción maderera han venido deforestando inmensos territorios con la complicidad de los dirigentes nativos en nombre de sus comunidades, a cambio de algunas concesiones económicas o materiales. Igual sucede con empresas de exploración y explotación de otros recursos naturales. Así que eso de que todos los nativos son buenos por ser nativos sería aceptar, por ejemplo, la mirada fascista de algunos pueblos anglosajones. Eso es cerrar los ojos frente a la realidad; aún persiste gran división dentro de las diferentes etnias de la selva. Y partiendo de esta premisa es que se debe hacer un trabajo sobre los reales alcances de los intereses de gobiernos entregados al gran capital.

Como ejemplo más claro tenemos que distintas organizaciones han aparecido a nombre de los nativos autorizando y desautorizando a otras, para al final sentarse todas junto al Gobierno en la ya mencionada mesa de diálogo. Como ejemplo accesorio tenemos que algunas comunidades aceptaron hacer un documental con el impresentable vendedor de humo, Hernando de Soto, donde les vende la ilusión de que rematar sus tierras los va a hacer millonarios.

Un año después de lo sucedido en Bagua, se ha presentado el proyecto de Ley sobre Consulta Previa, que es una adecuación al Convenio 169 de la OIT , y más de un dirigente popular y nativo se ha apresurado en reclamarlo como un logro. Pero, ¿­­qué dice realmente el Convenio 169 en cuanto a la propiedad de tierras de las comunidades de las poblaciones originarias?; ¿qué dice el mentado proyecto de ley de Consulta Previa?; y, ¿qué plantea además el poco mencionado proyecto de ley sobre desplazamientos internos, conocido también como ley de desalojo?

El convenio 169 de la OIT indica, en su capítulo sobre tierras, en el art. 14, punto 2, que es el gobierno quien deberá determinar las tierras que los pueblos interesados ocupan tradicionalmente. En el art. 15, punto 2, indica que de pertenecer al Estado la propiedad de los recursos del subsuelo o tengan derechos a otros recursos existentes en las tierras, los gobiernos deberán establecer o mantener procedimientos con miras a consultar a los pueblos interesados, a fin de determinar si serán perjudicados sus intereses, y en qué medida antes de emprender o autorizar cualquier programa de explotación o prospección de los recursos de sus tierras. Dice además que los pueblos deberán participar, siempre que sea posible, de los beneficios y ser indemnizados por cualquier daño que puedan sufrir como resultado de esas actividades.

Hasta aquí, según el convenio 169 de la OIT , es el Gobierno el que decide cuál es la extensión de los territorios indígenas, es él quien es dueño de los recursos del subsuelo y de muchos de los recursos que están en el suelo; es también el que decide cuánto daño hay si lo hubiere, ver si es posible repararlos o indemnizarlos, y si es posible hacerlos partícipes de de los beneficios si éstos realmente son tales.

Me preocupa que se diga que este Convenio garantiza que las comunidades no serán trasladadas, pues en su artículo 16, punto 2, dice textualmente: “Cuando excepcionalmente el traslado y la reubicación de esos pueblos sean necesarios, solo deberán efectuarse con su consentimiento (…) Cuando este consentimiento no pueda obtenerse, el traslado y la reubicación tendrá lugar según los procedimientos adecuados por la legislación nacional , incluidas encuestas públicas, cuando haya lugar, en que los pueblos interesados puedan estar efectivamente representados”.

Más adelante, en el punto 3 del mismo artículo, dice: “Siempre que sea posible, estos pueblos deben tener derecho a regresar a sus tierras tradicionales, en cuanto dejen de existir las causas que motivaron su traslado y reubicación”. Pero hay más; en el punto 4 dice, abreviando, que si son trasladados se les debe dar terrenos iguales a los que tenían con el mismo estatus legal, o si se les se les indemniza con dinero que sea con las garantías del caso.

A ver. Según el Convenio 169 de la OIT , sí se les puede sacar de sus territorios con o sin su autorización, siempre que esté bajo los marcos jurídicos del Estado. Y es por eso que el Ejecutivo ha presentado, como curándose en salud y poniendo el parche, el proyecto de ley sobre desplazamientos internos, que en su artículo 8 pretende que: si el desplazamiento se produjese a causa de desarrollo en gran escala justificados por un interés público superior o primordial, la autoridad competente para autorizar dicho desplazamiento será el titular del MIMDES. Y más adelante dice, que en el caso de comunidades nativas y campesinas se cumplirá lo estipulado en las normas internacionales.

Se entiende entonces, que SI serán desalojados de sus tierras si las grandes inversiones lo justifican. Y la garantía legal esta en el propio convenio 169 y en las leyes locales; más aún cuando es de público conocimiento que el subsuelo es lo que están buscando para explotar, como también el agua dulce que la legislación peruana indica es patrimonio del estado. Y es un grave problema porque es muy probable que indemnicen a las comunidades al precio de lo que le están vendiendo las tierras a los chilenos en Ucayali, o a las trasnacionales en el resto de la selva, o sea a precio de abuso.

Finalmente, vayamos a lo que estipula la recientemente aprobada Ley sobre Consulta Previa, aún pendiente de promulgación por el Ejecutivo.

La Ley indica en su artículo 6, que la forma de participación de los pueblos originarios en el proceso de consulta se da a través de sus organizaciones representativas. En el artículo 7, se establecen los criterios de identificación de los pueblos originarios e indígenas de la siguiente forma: descendencia directa de las poblaciones originarias, estilo de vida tradicional, instituciones sociales, costumbres propias y patrones culturales. Además, se incluye en este artículo como pueblos originarios a las comunidades indígenas y campesinas de la sierra para efectos de consulta, en los mismos términos que a los de la selva. Sobre los pasos previos, es el Estado quien garantiza el diálogo entre las instituciones representativas, a las cuales se encarga de reconocer.

Es el Estado, según el artículo 9 de la referida ley, quien define qué ley o propuesta administrativa tiene relación directa con los derechos colectivos de los pueblos indígenas y decidir si se les debe consultar o no.

El mismo artículo dice que las organizaciones indígenas pueden solicitar la consulta, más sigue siendo el Estado quien decide si merece o no la realización de la consulta previa. Y si en caso lo desestimara, se debe pedir a otra entidad del Estado para que lo vuelva a evaluar. Agotada esa vía, recién podrán ir a los órganos jurisdiccionales competentes.

Aquí ya hay truco de por medio. El Estado escoge qué es representativo y que no. Decide qué poblaciones serán afectadas y en qué medida, pudiendo enfrentar a comunidades históricamente divididas. Entonces, pueden llenar de bases amarillas o comprar dirigencias para que acepten las intenciones privatistas de la selva. Y, finalmente, el Estado es el único que puede llamar a consulta, los pueblos indígenas deberán esperar la paciencia de la burocracia pro trasnacional del Estado; e iniciativas como las de Tambogrande, por ejemplo, no serán validas.

Pero además, la información y publicidad de las normas que puedan afectar a los pueblos originarios son de exclusividad estatal. Si tomamos como ejemplo la publicidad que el gobierno le hace a las empresas de extracción minera (que contaminan, no pagan impuestos y maltratan al trabajador) y a los tratados de libre comercio (que son de saqueo y colonización), ya me puedo imaginar la de comerciales mentirosos y periodismo amañado con la que serán bombardeadas todas las poblaciones en conflicto.

La consulta será de acuerdo a lo que decidan las entidades estatales. Indica todo hasta aquí que no serán consultadas si quieren o no, si aceptan o no, si les interesa o no las mal llamadas inversiones que los desalojaran de sus tierras. Serán consultadas en cuanto al alcance, beneficio o perjuicio que las mismas autoridades arrodilladas y aceitadas a las trasnacionales presentaran. Y según eso, los acuerdos serán obligatorios para ambas partes.

Por último, quiero señalar que las consultas serán a partir de la promulgación de la referida Ley de Consulta. Hacia atrás no sirve, no hay retroactividad. Y ya tenemos más del 70% de la selva lotizada y concesionada, y más de 20 millones de hectáreas de la sierra en igual situación. No creo que haya nada de que alegrarse.

Ya me parecía raro que ni la Sociedad de Industrias, ni la Cámara de Comercio, ni el periodismo de derecha se haya pronunciado en contra de este ley de consulta.

Un año después, sigue siendo la criminalización de la protesta la salida a un gobierno sordo ante los reclamos expresados en más de 250 conflictos sociales. Tenemos por todo el país heridos y muertos del campo popular, sin ningún culpable. Miles de procesados y cientos de presos por defender lo que es de todos, y que un puñado de mafiosos creen que es de ellos. Así que, sin duda, debemos acelerar la salida del gobierno, del modelo capitalista de destrucción y del imperialismo asesino para instalar un gobierno socialista que salve a nuestras comunidades, nuestros recursos naturales, y con ellos, a nosotros mismos. Todas las herramientas para lograrlo y todos los caminos que nos lleven hacia ello debemos emplear con urgencia.

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE ¡

martes, 8 de junio de 2010

viernes, 4 de junio de 2010

Perú: a un año del etnocidio en Bagua

Carlos Angulo Rivas*

El cinco de junio se cumple un año del etnocidio cometido por Alan García Pérez en Bagua, región amazónica peruana, donde oficialmente murieron 24 policías y diez nativos, sin tener en consideración un indeterminado número de desaparecidos y a más de 180 heridos de bala. A la fecha el gobierno se niega a la procedencia de una investigación internacional imparcial que correspondería a la Cruz Roja Internacional y a los organismos de Derechos Humanos. La necesidad de una investigación veraz, imparcial y documentada, que incluya un censo poblacional a fin de conocer la magnitud de esta masacre dispuesta por el mandatario peruano, limpieza étnica inaceptable en una nación civilizada, no puede dejarse de lado. Existen sospechas de la manipulación informativa a fin de encubrir este crimen de lesa humanidad, pues el número de víctimas, para asombro del mundo, llegará a ser alarmante en tanto se descubra el asesinato masivo en su verdadera dimensión.

La desproporción de la capacidad de fuego utilizada, muestra la ceguera criminal de un presidente con probados antecedentes de genocida, por consiguiente, ubica el juzgamiento de este inaudito atropello en las instancias internacionales. La desaparición de cadáveres agrega, al crimen cometido, la cobardía de un sujeto escudado en la vestidura de presidente de la república, tal como se observa, muy distante de los principios sociales, cristianos y humanos. Y peor se expone la figura del crimen gubernamental cometido, cuando se manipula el sacrificio de los policías enviados a la zona en litigio, no para resguardar el orden público sino para eliminar nativos, por mandato superior y obediencia debida.

Como se conoce, los nativos amazónicos defendían sus tierras ancestrales frente al atropello de usurparlas a través de una legislación ilegal potenciada directamente por una mafia gubernamental ferozmente enriquecida y corrupta, encabezada por Alan García. Luego de la masacre y ante la resistencia de los pobladores fueron derogados los decretos legislativos 1090 y 1064 y el gabinete ministerial de Yehude Simon se vio obligado a renunciar, pero siete decretos considerados antiamazónicos están aún vigentes y las organizaciones indígenas exigen su anulación, así como la promulgaciónde la ley de consulta previa aprobada en el Congreso recientemente, que viene siendo encarpetada por García Pérez. Esta ley es calificada como un avance, ya que después de varios años se vinculan los proyectos de inversión a lo estipulado en el Convenio 169 de la OIT de las Naciones Unidas, que da seguridad y estabilidad jurídica a los pueblos indígenas. Los organizadores de los actos recordatorios del primer aniversario del etnocidio en la selva peruana han calculado que más de quince mil indígenas y pobladores, de las distintas etnias amazónicas, participaron en las ciudades principales, inclusive en Lima, habiéndose denominado esta fecha como “Día de la Resistencia Indígena.”

El regreso del líder nativo Alberto Pizango, presidente de AIDESEP y principal negociador con el gobierno hasta antes de la masacre, quien debido a la persecución política estuvo exiliado en Nicaragua por casi un año, realzó la convocatoria de la masiva protesta, el cinco de junio, contra el régimen opresor y criminal de García Pérez.

Protegido y engreído por Estados Unidos, Alan García Pérez es un individuo que se enriquece a manos llenas y asesina a humildes pobladores; se siente seguro amparado en la impunidad lograda para los crímenes cometidos por él durante en su primer mandato presidencial 1985-1990. Es un individuo que en una disputa electoral plagada de irregularidades y fraude denunciado por la líder de Unidad Nacional, Lourdes Flores,fue reelegido presidente del Perú para el período 2006-2011. En esta parte de la historia fue apoyado por su otrora enemigo Mario Vargas Llosa; y la propaganda de los medios de comunicación empresarial argumentó que el líder del partido aprista había madurado y no cometería ni las fechorías ni los crímenes de cuando joven. Y es cierto, ha madurado, pero los hechos vividos en este segundo mandato demuestran que, evidentemente, es más perverso, cínico, avezado ladrón y criminal. En esa contienda electoral del 2006, apoyado y asesorado por la embajada de Estados Unidos en Lima, García Pérez prometió un “cambio responsable” para contrarrestar el empuje por el cambio real que el país necesitaba y la mayoría nacional deseaba. Este cambio del sistema económico neoliberal, exigido a la salida de Alejandro Toledo, catapultó a Ollanta Humala, ex comandante del ejército, quien ganó ampliamente la primera ronda electoral en abril del 2006. Pues bien, ni una sola de las promesas del programa de García se ha cumplido.

Los acontecimientos conocidos en este segundo gobierno de Alan García Pérez han demostrado no sólo su incompetencia sino las mismas infracciones del pasado, en cuanto a corrupción, latrocinios y asesinatos. A este artero gobernante nunca le ha importado si mueren pobladores, policías, trabajadores, campesinos o prisioneros en las cárceles; por ello el año pasado, en más de sesenta días conversando con Pizango, para un supuesto arreglo pacífico, agotó la huelga masiva de los pueblos nativos de la Amazonía, para luego acribillar desde helicópteros y con una arremetida armada por tierra a los nativos y pobladores apostados en el lugar de la carretera de entrada a Bagua, llamada “la curva del diablo.” A tiempo de masacrar a los pobladores no le importó la protesta nacional y de apoyo global a esa justa lucha de los pueblos amazónicos, a lo largo y ancho del país; tampoco la solicitud internacional exhortándolo a la comprensión y la paz; suficientes peticiones para hacer reflexionar a cualquier gobernante, excepto, a un genocida calificado que no escucha ni escuchará jamás a nadie. La maniobra del gobierno aprista fue retardar el asunto de la derogatoria de los inconstitucionales decretos legislativos depredadores de la Amazonía, los cuales no tienen en consideración el medio ambiente, ni los ríos, ni los árboles ni los animales y menos los derechos ancestrales de los pueblos originarios; ese fue el escenario dilatorio indispensable para preparar y ordenar el asesinato de quienes sólo defienden su derecho a existir.

Como para hacer memoria, ingresando a su último año en el poder, este cinco de junio, se recuerda el primer aniversario del etnocidio de Bagua, masacre a los pueblos amazónicos, hecho de sangre que casi causa la vacancia presidencial y a cambio de ello, en el salvamento, se sacrificó el gabinete ministerial de Yehude Simon. Una derrota del gobierno, porque ni siquiera con la militarización de los territorios indígenas pudo imponer, a sangre y fuego, la usurpación de tierras y recursos naturales. Además, se comprobó en esta oportunidad la sed de sangre de Alan García, pues venía de autorizar a las fuerzas represivas, mediante una legislación especial, a disparar de forma indiscriminada e impune contra las movilizaciones populares. Se comprobó, pues, que los métodos criminales no habían cambiado y la historia orientada por este sujeto era una repetición de las matanzas ordenadas desde palacio de gobierno como las habidas en los penales de Lima, El Frontón, Lurigancho, Santa Bárbara; en Los Molinos (Junínín) y en las de las comunidades andinas. Todas ellas matanzas extrajudiciales de su primer gobierno, que hoy se acumulan en su segundo período, a fin sean juzgadas por las mismas razones y responsabilidades imputadas al ciudadano japonés Alberto Fujimori, sentenciado a 25 años de cárcel.

*Poeta y escritor peruano
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jueves, 3 de junio de 2010

El imperio y la guerra

Hace dos días, en breves palabras, señalé que el imperialismo no podía resolver el gravísimo problema del consumo de estupefacientes que azota a la población del mundo. Hoy deseo abordar otro tema a mi juicio de gran trascendencia.

El actual peligro de que Corea del Norte sea atacada por Estados Unidos, a partir del reciente incidente que tuvo lugar en las aguas de ese país, tal vez pueda evitarse si el Presidente de la República Popular China decide utilizar el derecho de veto, prerrogativa que no le gusta en absoluto a ese país ejercer en los acuerdos que se discuten en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Existe un segundo y más grave problema para el cual Estados Unidos no tiene respuesta posible: el conflicto creado en torno a Irán. Es algo que se veía venir claramente desde que el Presidente Barack Obama pronunció su discurso el 4 de junio de 2009 en la Universidad Islámica de Al-Azhar, en El Cairo.

En una Reflexión que escribí entonces, cuatro días más tarde, cuando dispuse de una copia oficial del discurso, utilicé numerosas citas para analizar la importancia del mismo. Señalaré un número de ellas.

“Nos congregamos en un momento de tensión entre Estados Unidos y musulmanes alrededor del mundo…”

“…el colonialismo les negó derechos y oportunidades a muchos musulmanes,…la Guerra Fría a menudo utilizaba a los países de mayoría musulmana como agentes, sin tener en cuenta sus aspiraciones propias.” Impresionaban realmente ese y otros razonamientos en boca de un Presidente afroamericano, que parecían verdades evidentes como las contenidas en la Declaración de Philadelphia el 4 de julio de 1776.

“He venido aquí a buscar un nuevo comienzo para Estados Unidos y musulmanes alrededor del mundo, que se base en intereses mutuos y el respeto mutuo…”

“Como nos dice el Sagrado Corán, ‘tengan conciencia de Dios y digan siempre la verdad.’”
“…es parte de mi responsabilidad como Presidente de Estados Unidos luchar contra los estereotipos negativos del Islam dondequiera que surjan.”

Continuó así desgranando temas escabrosos del universo de contradicciones insolubles que envuelven la política de Estados Unidos.

“En medio de la Guerra Fría, Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente.”

“Desde la Revolución Islámica, Irán ha desempeñado un papel en secuestros y actos de violencia contra militares y civiles estadounidenses.”

“Los estrechos vínculos de Estados Unidos con Israel son muy conocidos. Este vínculo es inquebrantable.”

“Muchos esperan, en campamentos para refugiados en la Ribera Occidental, Gaza y tierras aledañas, una vida de paz y seguridad que nunca han tenido.”

Hoy sabemos que sobre la población de Gaza cae con frecuencia una lluvia de fósforo vivo y otros componentes inhumanos y crueles, lanzados sobre la Franja, con furia verdaderamente nazi fascista. No obstante, las afirmaciones de Obama parecían vibrantes y en ocasiones sinceras, en tanto las iba repitiendo una y otra vez, en medio de febril corre corre por el mundo, dondequiera que a su hora programada llegaba el avión número uno de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Ayer 31 de mayo, la comunidad internacional fue conmocionada con el asalto, en aguas internacionales a decenas de millas de la costa de Gaza, de casi un centenar de soldados de las fuerzas especiales de Israel, que descendieron desde helicópteros en horas de la madrugada, disparando frenéticamente contra centenares de pacíficas personas de diversas nacionalidades, causándoles ­­-­según informaciones de prensa- no menos de 20 muertos y decenas de heridos. Entre las personas atacadas, que transportaban mercancías para los palestinos sitiados en su propia Patria, había ciudadanos norteamericanos.

Cuando Obama habló en la Universidad Islámica de Al-Azhar del “derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente” e inmediatamente añadió que “Desde la Revolución Islámica, Irán ha desempeñado un papel en secuestros y actos de violencia contra militares y civiles…”, se refería al movimiento revolucionario promovido por el Ayatollah Ruhollah Jomeini, que desde París, sin una sola arma, aplastó a las Fuerzas Armadas del más poderoso gendarme con que Estados Unidos contaba en el Sur de Asia. Era muy difícil que la más poderosa potencia del mundo resistiera la tentación de instalar allí una de sus bases militares, al Sur de la URSS.

Hace ya más de cinco décadas, Estados Unidos había aplastado otra Revolución absolutamente democrática, cuando derrocó el gobierno iraní de Mohammad Mossadegh. Este fue electo Primer Ministro de Irán el 24 de abril de 1951. El senado aprobó la nacionalización del petróleo, que había sido su bandera de lucha, el 1 de mayo de ese mismo año. “Nuestros largos años de negociaciones con países extranjeros -declaró- no han dado resultado hasta aquí.”

Es obvio que se estaba refiriendo a las grandes potencias capitalistas, que controlan la economía mundial. Irán tomó posesión de las instalaciones ante la intransigencia de la British Petroleum, que entonces se llamaba Anglo-Iranian Oil Company.

El país no tenía posibilidades de formar técnicos. Gran Bretaña había retirado su personal calificado, y respondido con bloqueos de piezas y mercados. Envió su flota de guerra en zafarrancho de combate al país. Como resultado, la producción petrolera de Irán disminuyó de 241,4 millones de barriles en 1952, a 10,6 en 1953. En esas favorables condiciones la CIA organizó el golpe de Estado que derrocó a Mossadegh, hasta su muerte que tuvo lugar tres años después. La monarquía fue restablecida y un poderoso aliado de Estados Unidos ascendió al poder en Irán.

Estados Unidos no ha hecho otra cosa con los demás países que no sea eso; desde que se creó esa nación en los suelos más ricos del planeta, no respetó nunca los derechos de los pobladores indígenas que allí vivieron durante milenios y de los negros que fueron importados como esclavos por los colonizadores ingleses.

Estoy seguro, sin embargo, de que millones de norteamericanos inteligentes y honestos comprenden estas verdades.

El Presidente Obama puede pronunciar cientos de discursos, tratando de conciliar contradicciones que son inconciliables en detrimento de la verdad, soñar con la magia de sus frases bien articuladas, mientras hace concesiones a personalidades y grupos carentes totalmente de ética, y dibujar mundos de fantasías que sólo caben en su cabeza y que asesores sin escrúpulo, conociendo las tendencias suyas, siembran en su mente.

Dos preguntas obligadas: ¿podrá Obama disfrutar las emociones de una segunda elección presidencial sin que el Pentágono o el Estado de Israel, que en su comportamiento no acata en nada las decisiones de Estados Unidos, utilicen sus armas nucleares en Irán? ¿Cómo será la vida en nuestro planeta después de eso?
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